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AulaDH Derechos + Humanos

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Primer espacio regional en donde te platicamos lo más interesante sobre derechos humanos en una forma sencilla y accesible.

122 - Episodio-4. La deconstrucción del sujeto y sus consecuencias jurídicas.
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  • 122 - Episodio-4. La deconstrucción del sujeto y sus consecuencias jurídicas.

    La modernidad construyó una idea potente: el ser humano es un sujeto, centro de dignidad, responsabilidad y derechos. No era fantasía metafísica: era la traducción jurídica de un hecho obvio —tú eres tú, tu dolor es tuyo—. Sobre esa base se levantaron las declaraciones de derechos. Pero ese sujeto le estorbaba al posmodernismo, y decidieron demolerlo.

     

    Foucault argumentó que el sujeto no es una realidad natural, sino una invención del poder: una ficción útil para gobernar.Derrida fue más allá: el "yo" no sería una sustancia estable, sino un flujo de significantes que nunca alcanza un significado pleno. Sus herederos llegaron a decir que afirmar un sujeto estable es una violencia totalitaria. El resultado: se vació de contenido al titular de derechos. Si no hay sujeto, ¿quién exige justicia? ¿Quién es dañado?

     

    Sin sujeto, no hay titular de derechos: un contrato laboral no protege a una "construcción discursiva", protege a un Trabajador concreto. Tampoco hay responsabilidad: si el "yo" es ficción, el torturador se vuelve "expresión de un régimen de verdad" y nadie responde por nada. Y no hay dignidad que proteger: la de un jornalero explotado no es un concepto, es su derecho a que su cansancio sea reconocido y su salario pagado. Sin dignidad, el derecho deja de ser justicia y se vuelve administración de poder.

    Fri, 11 Sep 2026 - 05min
  • 121 - Episodio 3. Universalidad de los Derechos Humanos

    El relativismo dice: los derechos humanos fueron formulados históricamente por Occidente; Occidente tiene una historia de colonialismo y esclavitud; por tanto, esos derechos no son universales, son una expresión cultural, y pretender que lo sean es imperialismo. Suena humilde. Pero es una trampa: si los derechos son solo occidentales, los no occidentales no tienen derecho a ellos. Eso no es respeto, es abandono.El error lógico consiste en que el relativismo confunde el origen histórico de una idea con su validez universal. Que los derechos humanos hayan sido formulados jurídicamente por Occidente no dice nada sobre si son verdaderos o falsos. Es como decir que la geometría es una imposición griega porque Euclides era griego. Nadie serio lo diría de la física o la medicina. El relativista aplica ese error solo a los derechos humanos, porque estos incomodan a los poderosos.Los derechos humanos son universales porque responden a hechos verificables, comunes a toda la especie: todos sentimos dolor; todos necesitamos alimento, agua y salud para vivir; todos tenemos capacidad de elección y agencia; todos somos vulnerables a la dominación. No son opiniones: son hechos. Y sobre esos hechos se levantan los derechos: la prohibición de la tortura reconoce que el dolor extremo es un daño real; la prohibición de la esclavitud reconoce que la dominación destruye la agencia humana.

    Tue, 08 Sep 2026 - 05min
  • 120 - Episodio 2. Temporada 7. El giro posmoderno: Cuando la verdad se volvió opinión.

    La semana pasada dejamos algo claro: la vieja Teoría Crítica, la que decía que iba a liberarnos, terminó convirtiéndose en el mismo tipo de poder que juraba combatir. Hoy vamos a ver cómo pasó eso. Cómo la verdad, en algún punto del camino, dejó de ser algo que se descubre y se convirtió en algo que se impone. Y para eso hay que hablar de dos nombres: Michel Foucault y Jacques Derrida.

    Foucault dijo algo que, la primera vez que lo escuchas, suena hasta profundo: la verdad no es algo que exista por sí sola. La verdad, según él, es un efecto del poder. O sea, no existe “la verdad sobre los derechos humanos”. Lo que existe son “regímenes de verdad”: sistemas que deciden qué se acepta como cierto según quién manda.Tradúcelo al español de la calle: los derechos humanos, para Foucault, no son una conquista de la dignidad. Son una herramienta que Occidente inventó para vigilarte, para controlarte, disfrazada de discurso bonito sobre libertad.Derrida fue todavía más lejos. Su famosa “deconstrucción” dice que ningún concepto —ni siquiera “derecho”— tiene un significado fijo. Todo se escapa, todo se pospone, nada se puede clavar del todo. El derecho, para él, siempre es una huella de algo que no está.

    ¿Y sabes cuál fue el verdadero golpe? No fue lo que dijeron. Fue la pregunta que cambiaron. Antes la pregunta era: “¿cuál es la verdad sobre los derechos humanos?”. Después de ellos, la pregunta pasó a ser: “¿quién tiene el poder para decidir qué cuenta como verdad?”.Y con ese cambio de pregunta, se abrió un abismo.

    CUANDO TODO SE VUELVE NEGOCIABLE.Si no hay una verdad objetiva, si solo hay relaciones de poder, entonces los derechos humanos dejan de ser algo firme. Se vuelven “una construcción occidental más”, tan válida —o tan inválida— como cualquier otra. Y aquí es donde se pone feo. Porque bajo esa lógica, frases como estas empiezan a sonar razonables para algunas personas:“Mi cultura tiene su propia idea de derechos, igual de válida que la tuya.”“La ablación genital femenina es una práctica cultural, no se puede juzgar desde fuera.”“La esclavitud hay que entenderla en su contexto histórico.”“La tortura depende del régimen de verdad que se aplique.”¿Te suena exagerado? No lo es. Es la consecuencia lógica de decir que la verdad es puro poder. Si no hay una verdad universal que condene la tortura, entonces solo quedan historias compitiendo entre sí. Y gana la que tenga más fuerza detrás.

    Y hay otra parte todavía más incómoda. Derrida transformó al “sujeto de derechos”: esa idea de que tú, como persona, tienes dignidad y por eso tienes derechos. Para él, ese “sujeto” tampoco existe de forma sólida. Solo hay “efectos de discurso”.Esto quiere decir que la víctima de una violación, de un despojo, de una explotación laboral, deja de ser una persona real con dolor real. Se convierte en un texto que se puede reinterpretar. Su sufrimiento pasa a ser “una construcción social” que se puede negar, relativizar, discutir en un seminario.

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    Thu, 27 Aug 2026 - 12min
  • 119 - Episodio 1. Temporada 7. La Nueva Teoría Crítica de los Derechos Humanos.

    Iniciamos esta nueva temporada, y serán los temas más actuales y controvertidos. Dale me gusta, suscríbete, comenta y comparte.

    Fri, 21 Aug 2026 - 13min
  • 118 - E 40 El adiós a Los Principios de París. ¿Siempre tendríamos París?

    Los Principios de París sobre Derechos Humanos y cómo cada país debe protegerlos y mantener instituciones de protección de estos derechos se da por consenso de Naciones Unidas en 1991. En un contexto de fin de la Guerra Fría, del colapso del bloque socialista y en el que parecía que el mundo occidental capitalista imponía su idea de mundo, y con los derechos humanos como un eje transversal. Un mundo unipolar.Hoy día, enfrentan un contexto mundial muy distinto en 2025, con un mundo tripolar y tensiones geopolíticas significativas. Este cambio afectará su exigibilidad y aplicación, dado que el consenso global que los sostuvo en la etapa unipolar de pos-Guerra Fría se debilita frente a la competencia entre bloques políticos y económicos, principalmente Rusia-China-India (BRICS) y Estados Unidos con sus aliados tradicionales.Por un lado, los BRICS presentan un modelo de exigibilidad más dinámica, pragmática y sujeta a las prioridades internas de cada estado, con un menor peso de la presión normativa internacional tradicional y un mayor énfasis en cooperación Sur-Sur y respeto a la soberanía. Por otro lado, los nuevos nacionalismos y conservadurismos en Europa y Estados Unidos cuestionan la legitimidad misma de las agendas progresistas internacionales, rechazando interpretaciones expansivas de derechos humanos que consideran ideológicamente sesgadas.

    Thu, 29 Jan 2026 - 06min
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